lunes, 30 de noviembre de 2009

La dama y el Vagabundo

Un calido jovencillo de tez embellecida por el sol, danzaba a lo largo del pintoresco baldosado de la calle Scalabrini Ortiz. A su lado, una jauría de calidos cuadrúpedos bailoteaba a destiempo a quien nuestro hábil camínate controlaba de manera audaz. He aquí el fiel reflejo de "El Amor por el mejor amigo del hombre" en su máxima expresión.

Acalorados y con ansias de correr, los peludos de varios colores y tamaños mantenían con su andar de rehén al estrecho paso peatonal. Cuando la mañana del treinta de noviembre parecía ser fresca y provechosa para el amo y sus servidores, las mariposas de la vida abrieron otro capulio

Una señorita muy aseñorada se presentó de mano contraria y revoloteando su silueta tuvo la desdichada suerte de topar con el simpaticon jugueteó del baboso y bienaventurado labrador familiar. Las cosas lamentablemente se acaloraron un poco.

Una burbujeante frase soez seguida de un movimiento de cadera, fémur y tobillo destinados a la zona toraxica del poca-suerte e inofensivo ultimon de la fila ....acaloro las cosas aun más.

Nuestro capitán de barco de Noe detuvo su marcha y dándose vuelta dirigió su mirada hacia la recién condecorada cinturón negro de la cuadra. "-Que le tenes que pegar???" pregunto A lo que la señora sutilmente respondió"-No vez que me quiso morder pelotudo???” Debido a las risitas de los pasajeros del transporte publico en el cual me encontraba y la polución sonora de la ciudad, el dialogo que continuo entre Leonardo Da Vinci y el rey Felipe II se torno mayormente in entendible.

Como un trueno milagroso, la hostil esquina se vistió por unos pocos segundos de un expectante silencio. De mirada torva y con notables ganas de soltar a los canes en busca del regordeton porte floreado, nuestro héroe del día, inmerso en una bravura sin igual y citando a un inspirado Shakespeare finalizo “chupate un choto "

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